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Avelino Hernández: Recuerdo multitudinario en Valdegeña

   

Avelino Hernández. Amigos en Valdegeña recordándole. 30 de agosto de 2003

Avelino Hernández no quiso "ni entierro, ni funeral", por eso hoy,  en la tarde del 30 de agosto, en Valdegeña, un montón de amigos nos hemos reunido para compartir su obra del creador de "Había una vez un pueblo" y de una de sus últimas obras, "Los hijos de Jonás", que a decir de una de sus admiradoras olvegueñas, la pintora Esther Villar, que ha viajado expresamente desde Barcelona para sumarse a éste recuerdo, " es quizás el mejor y el más profundo de sus libros".

La representación teatral de varias de sus obras por el pueblo de Pozalmuro, al igual que hicieron en Masegoso, así como palabras de recuerdo de diversas personas que han querido hacerlas público, u otras que se han sumado en silencio, han prolongado un emotivo y entrañable acto hasta que la luz del sol ha traspuesto en su Valdegeña natal.

Avelino Hernández, como ayer quedó puesto de manifiesto, era uno de los escritores más conocidos en las escuelas del país.

Labor imposible detallar la cantidad de amigos, personalidades de la cultura, representantes políticos, profesores, ex-alumnos, vecinos de Valdegeña, de los pueblos de al lado y de otros lugares de Soria, o aún de León, como el escritor Julio Llamazares, han acompañado hoy día 30 de agosto de 2003 a Avelino Hernández, a su obra y a su viuda Teresa Ordinas. Llamazares hizo público que su libro "Lluvia amarilla", lo inspiró su visita al despoblado soriano de Sarnago, tras leer la Guía de Soria en la que participó Avelino.

Los encinares de Valdegeña,que rodeaban el escenario y al conjunto del pueblo, por cierto muy cuidado, servían de antesala de la iglesia románica encajada en el alto, por cuyo arco, sin duda, Avelino Hernández ha mirado innumerables veces hacia el horizonte de las tierras de Soria penetrando en la forma de ser de sus gentes, algo que en sus libros, los cuales siempre finalizaba en Valdegeña, tienen impregnado en sus páginas. El escritor Julio Llamazares dijo que según Avelino venía a Valdegeña "a recibir órdenes de nuestros antepasados".

30 de agosto de 2003

- Aquí tienes su web: http://www.avelinohernandez.com/

- Web de Valdegeña

- (Copia de la noticia de Heraldo Soria 7 Días que aparece recogida en la web de Avelino Hernández)

HERALDO DE SORIA - 23 DE JULIO DE 2003

Muere Avelino Hernández, estandarte de las letras sorianas

Los familiares y los múltiples amigos del escritor soriano Avelino Hernández, uno de los pilares básicos de las letras sorianas, lloran ya su muerte. La noticia no trascendió hasta ayer por la mañana, pero el fallecimiento se produjo anteayer martes hacia las 14.00 horas, según comunicó su viuda, Teresa Ordinas, desde el domicilio de la pareja en Selva (Mallorca).

CÉSAR FERRERO.

Soria |Llevaba más de un año enfermo de un cáncer con el que finalmente no pudo y se lo llevó a una edad cercana a los 59 años.

"El domingo lo llevamos al hospital, y ha estado conmigo todo el tiempo", siguió Ordinas. "No ha sufrido nada; cuando realmente se vio muy mal, quiso estar sedado y cuidado. Y los médicos lo han hecho estupendamente".

Se esperaba que el cuerpo del difunto fuese incinerado en la isla balear en las próximas horas, y no habrá "ni funeral ni entierro", por expreso deseo de Hernández.

Todos los conocidos de Hernández coinciden en la grandísima entereza con la que el autor ha afrontado sus últimos meses en dura convivencia con la enfermedad.

De hecho, "espiritualmente estaba con un optimismo increíble", dice Alberto Manrique, presidente de Soria Edita. "Parecía que él nos daba ánimos a los demás".
 

El triste mazazo llegó, cómo no, a su Valdegeña natal, que tanto le marcó en su trayectoria literaria y vital, y a donde siempre se sintió unido. No en vano, el alcalde es su hermano, Ricardo Hernández, y está enfrascado en la preparación de las fiestas del pueblo, aunque ganas desde luego no le sobran. "Esperamos que venga Teresa para recordarlo en el pueblo", dice.

Y su trascendencia en Soria es capital. Tras más de 40 obras, prácticamente hasta su último suspiro luchó por publicar y seguir escribiendo. Alberto Manrique aporta este fragmento de un correo electrónico que le mandó el escritor el pasado 6 de junio, en el que se vislumbran nuevos proyectos, algunos de los cuales terminarán seguramente publicados: "Fui a Barcelona a discutir con mi agente cómo colocar los nuevos trabajos en el mercado editorial: "Mientras cenan con nosotros los amigos", novela, "El septiembre de nuestros jardines", poemario y "Las bolsas de la basura", epigramas; más media docena de títulos para chavales, que los tenía abandonados", escribía Hernández. "Es la cosecha de la enfermedad".

Símbolo.

Valor humano y calidad se unieron en él. "Avelino ha sido el escritor, si no más prolífico, sí el más profundo sobre la tierra y el paisanaje de Soria", valora su gran amigo Pepe Sanz. "Yo lo considero mi padre literario", y lo es también "de mucha gente que se dedica a escribir en Soria", comenta el especialista en libros César Millán. "Era accesible, abierto", y conquistó muchos jóvenes lectores con sus libros, a quienes dedicó gran parte de su producción.

"Literariamente, la muerte le ha llegado muy pronto, para mí en su punto álgido. Últimamente había cambiado hacia la poesía", añade Manrique. Más allá va el leonés Julio Llamazares, para quien "Una vez había un pueblo" y la guía de viajes soriana "son dos de las obras más importantes de la literatura española".

Hernández nunca perdió de vista su tierra. Pese a eso, "hace cuatro o cinco años echó un cerrojo a su sorianismo", dice Sanz, y se quería hacer más cosmopolita. Paradójicamente, porque "esos sentimientos que encontraba en Soria se le pegaban como abrojos en las piernas y no le dejaban caminar, es decir hablar más de Soria". De hecho, todos coinciden en que por carta y correo electrónico se informaba de los más mínimos detalles de sus orígenes. Cuando ya disfrutaba del Mediterráneo, "Avelino se compró un llaúd (un barco), que era ya como "su otro yo". Y una vez un marinero miraba sus maniobras", cuenta Sanz. Avelino pensaba que se estaba riendo de él, y se lo dijo, cosa que negó el hombre: "Miro porque este barco lo hice yo, y es el mejor de la bahía de Alcudia. Lo hice con pino de Soria". Todo un símbolo".

Ni entierro ni funeral

"Para Avelino, dejar de vivir es no existir", decía ayer la viuda del fallecido, con suma entereza. De ahí que no haya programado ningún acto fúnebre, ni siquiera entierro. Será incinerado, y sus cenizas no se esparcirán en un lugar concreto. "Tampoco las tendrá nadie", recalca Ordinas. Lo que sí que habrá es un acto conmemorativo en un parque de Selva, dado que en sus pocos años de vida en Mallorca ha calado en la sociedad local ("incluso formaba parte del comité de expertos que se ocupaba de la reestructuración del casco viejo de la ciudad", añade Pepe Sanz), probablemente mañana viernes, en el que se leerán obras del autor. Según la viuda, "pasados unos días, iré a Soria para abrazar a la familia, y se preparará un acto. Pero todavía no sé cuándo ni cómo será". En Valdegeña, según comentó su alcalde,seguirán lo que pida Ordinas. Hace unos meses, en mayo, Hernández se acercó por última vez a Soria. "Pero no lo anunciamos", dice Sanz: era un momento íntimo con familiares y amigos. "Vino a despedirse", sin hacer ruido. Como siempre.

"Nunca eches demasiadas raíces"

"Escribir es igual que respirar, que amar o que jugar, sostenía Avelino", recuerda Silvano Andrés. "Una forma de viajar. Y acaba de hacerlo en el viaje definitivo". Viajar, cambiar de aires: es lo que hizo Hernández en su vida, que fue muy corta en lo que a los libros se refiere (empezó a publicar en 1981). "Nunca eches demasiadas raíces donde eres feliz, decía", asegura Sanz, "algo que muchos le reprochamos". Pero su vida demostró "que se puede amar a Soria y trabajar por ella desde la distancia".

Hernández nació en Valdegeña en septiembre de 1944. En período estudiantil, pasó por Miranda de Ebro (bachillerato superior), El Escorial (Filosofía y Letras y Humanidades), la Universidad de Sevilla (donde no terminó dos cursos de árabe) y la Universidad Complutense de Madrid (donde tampoco acabó dos cursos de Derecho). La razón de estas carreras inacabadas fue, en parte, la gran dedicación del escritor en lucha contra la dictadura franquista. Llegó a ser dirigente de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, y opositor del régimen en lugares dispares como Madrid, Andalucía, Cataluña y Extremadura. Después, en la transición y la democracia, apoyó desde puestos relacionados con la administración y la cultura, también en lugares dispares como el Ayuntamiento de Aranjuez, la Junta de Castilla y León o, ya bien entrados los años 80, el Ministerio de Cultura y Universidad Rural Europea.

Desde enero de 1996 residía en Mallorca; no por ser la tierra de su mujer, dado que Hernández eligió el destino; sino para disfrutar "de la sensualidad del Mediterráneo", sigue Sanz. Y de Soria, "en la distancia".