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Autora: Pepa Celaya Armisen |
Tanto en Cataluña, mi comunidad autónoma, como a nivel del Estado Español, el salto que hemos dado con los gobiernos de izquierdas es histórico. La inversión española de los últimos 5 años en I+D+i es la misma que se hizo en los 10 años anteriores con mayoría de gobiernos conservadores; 59.000 millones de euros en 5 años (2004-2008) para la I+D+i nos avalan. El presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación para el 2.010, a pesar de la crisis económica, se ha incrementado un 3%, un porcentaje que con el Plan E y el Fondo de Economía Sostenible podrá transformarse en un aumento del 10%, además del 13% de incremento para créditos a empresas que hacen investigación e innovación. España es la novena potencia mundial en producción de Ciencia y según la OCDE hemos superado ya la media europea. Nadie puede demostrar que los Presupuestos Generales del Estado para el 2010 no garantizan todas las capacidades científicas de nuestro sistema de Ciencia porque no es cierto: estos presupuestos aseguran plenamente la financiación de todos los proyectos, contratos y becas en marcha, al tiempo que garantizan nuevas convocatorias de los programas de investigación, incrementando las partidas dedicadas a nuevas becas y nuevos contratos. Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, el pasado 22 de marzo se inauguró en Cerdanyola del Vallès el Sincrotón Alba: la mayor infraestructura de ciencia jamás construida en España hasta la fecha, cuyos costes totales durante el período 2003-2009 han ascendido a 201 millones de euros, repartidos al 50% entre la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de España. A esta inversión hay que añadir unos gastos de explotación de 15 millones de euros anuales a partir de 2010. Una infraestructura científica que supone la creación de unos 8.000 puestos de trabajo y nos sitúa en la vanguardia de la investigación en el mundo de los átomos, las moléculas y las proteínas. " La investigación y la innovación ocupan un papel relevante en el cambio del modelo productivo que impulsan nuestros Gobiernos de Cataluña y España para luchar contra la crisis económica y prevenir posibles crisis futuras. El Consejo de Ministros ha aprobado recientemente el anteproyecto de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para impulsar una carrera científica más atractiva, una economía más sostenible y competitiva, un mejor sistema de cooperación entre las administraciones públicas y dentro del contexto de la Unión Europea, y un abordaje más eficaz de los retos globales que tenemos en el presente y de futuro. L a Ciencia como instrumento para luchar contra la pobreza y la exclusión social, para combatir el cambio climático, para potenciar la medicina regenerativa, para crear ocupación de calidad, para generar riqueza y servir en definitiva a las personas, en un mundo extremadamente cambiante y competitivo que por encima de todo ha de procurar la calidad de vida de todos y todas. La apuesta de los Gobiernos de Cataluña y de España por la investigación, el desarrollo y la innovación es indiscutible. Sus efectos no se pueden ver de forma inmediata pero nadie puede negar esta evidencia que es perfectamente demostrable y en la mayoría de los casos tangible. Pepa Celaya Armisen
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