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Hechos históricos relevantes

Escudo de Ólvega


Aprobado por Real Decreto 1607/1977 de 2 de junio, por el que se autoriza al Ayuntamiento de Ólvega, de la provincia de Soria, para adoptar su escudo heráldico municipal. (BOE de 6 de julio de 1977). Es una torre, redonda, de oro, almenada y mazonada en sable; y saliendo de sus almenas, troneras y puertas, llamas de gules, al timbre, corona real de España, cerrada. Así consta en el artículo único del citado Real Decreto.

Origen del Escudo de Ólvega

El origen el Escudo hay que buscarlo en la propia Historia de Ólvega, ya que según consta en una pintura de la Ermita de Los Mártires, el 14 de marzo de 1474, el conde Agartón de la Cerda, conde Medinaceli, puso cerco a este lugar de Ólvega con 5.000 hombres de a pie y a caballo, y tuvo cercada la torre del dicho lugar cinco días, y al fin de los cuales, que fue el 19 del mismo mes, puso fuego a la dicha torre después de haberla combatido por cinco días, y murieron en dicho fuego cerca de 430 personas, y entre éllas 25 desposados, fue el autor del fuego Carlos de Luna y Arellano, mariscal de Castilla, Ciria y Borobia, capitán general de dicho conde.

“Aquí yacen sepultados
los mártires inocentes
ejemplo de los pasados
memoria de los presentes”

 


“Los Mártires” y su contexto

Estos hechos históricos, como en cualquier época, hay que situarlos en el contexto general de la Historia de España. El conde de Medinaceli no viene caprichosamente a quemar Ólvega, sin ningún motivo, en aquella época de reinado de Enrique IV ( 1454-1574), de gran debilidad, la nobleza comienza a recuperar fuerza frente al rey; por el contrario los villanos quieren depender del rey y no de la nobleza. El reinado de Enrique IV de gran anarquía, llegándose a destronar simbólicamente al rey en la “Farsa de Ávila” en efigie. En ésta época también, el marqués de Villena y otros caballeros, proclaman rey a Alfonso, (su hermano)

“Los linajes del siglo XV controlan la mayor parte de Castilla: los Velasco, condes de Haro, dominan las actuales provincias de Burgos y Logroño y parte de Palencia y Álava; los condes de Medinaceli poseen los lugares de Mecinaceli, Gormaz, Cogoludo, Almazúl ... Al sur de Campos los Quiñónez aparecen fuertemente establecidos en Asturias...”(José Luis Martín, catedrático Universidad de Salamanca)

Enrique IV, quiere premiar a los nobles que se mantienen fieles y de esta forma entrega a D. Gastón y D. Luis de la Cerda (que le sucedería) el condado de Medinaceli, y toda la Tierra de Agreda. Las gentes de la comarca se niegan al vasallaje al conde de Medinaceli y éste intenta sometar por la fuerza a quienes luchaban por su libertad. En 1466, según Manuel Peña, (Historia de Ólvega) consiguen revocar la donación, pero no por ello el conde renuncia a exigir el vasallaje a esta tierra, acrecentando su acoso en el momento en el que ésta tierra le rinde vasallaje a la Infanta Isabel (de Castilla).


Olvega, víctima de la guerra civil de Castilla en 1474

Enrique IV tuvo una hija, Juana, que se consideró “ilegítima” por buena parte de las gentes de Castilla que escucharon, según cronistas de la época, la propaganda o realidad que difundían los partidarios de Isabel y Fernando, ya que Enrique era considerado en estas informaciones “impotente y homosexual” (Raymon Carr, Historia de España) . Estalla en 1474 una guerra civil en Castilla entre los partidarios de Juana (hija del rey que es cuestionada) y los partidarios de Isabel (hermana del rey), apoyada ésta por Fernando “El Católico”.

El conde de Medinaceli, en esta zona, es de suponer que quisiera controlar los beneficios del trasiego de ganado, a través de las rutas de la Mesta, en una tierra de cruce y paso, frontera entre diversos reinos; frente a los intereses de los vecinos de conservar sus libertades y depender directamente del rey. En este contexto de guerra civil, en el que buena parte de las tierras occidentales de Castilla, junto a Portugal apoyan a Juana, hija de Enrique IV; Isabel es apoyada por Fernando de Aragón (sería después rey en 1479), tras morir su padre Juan II de Aragón.
Olvega, apuesta por Isabel

Fernando e Isabel “Los Reyes Católicos”
Tal vez las gentes de nuestra comarca vieron mayor seguridad en la victoria y sensibilidad en el respeto a sus libertades en la opción de Isabel de Castilla, aunque no tenemos suficientes referencias. De esta forma, previsiblemente, le ponían las cosas más difíciles, también, al Conde de Medinaceli; por ello el Conde, en esta etapa de turbulencias, ataca toda la comarca.

Como la Villa de Ágreda estaba bien protegida, quiere ejemplarizar el castigo y lo hace en Ólvega, cuyos moradores prefirieron defender lo suyo en Ólvega que refugiarse en la más segura, por mejor defendida, vecina Agreda.

Isabel, en compensación al servicio se Ólvega y la comarca, contribuiría a rehabilitar la ermita de Los Mártires.

Reconquista de Ólvega, 1119


Olvega y las tierras del Moncayo castellano, siempre han tenido gran relación comercial con las tierras de Aragón y de Navarra; y que fue un rey aragonés en el año 1119, Alfonso I El Batallador quien la reconquistó definitivamente, si bien antes, Fernando I y Alfonso VI de Castilla habían realizado incursiones cristianas en las tierras de la provincia de Soria. Una vez muerto Alfonso I, todas las tierras de la provincia de Soria dependerán ya de Castilla; pero no es menos cierto que su relación económica y social, e incluso de “disputa territorial”, habrá de tener en cuenta esta ubicación estratégica.


Alfonso I “El Batallador”, una vez desentendido de las guerras internas en Castilla (tras su matrimonio anulado con Dña Urraca, hermana de Alfonso VI, inicia una cruzada para recuperar Zaragoza, en la que participan gran número de francos, dirigidos por Gastón de Béarn, tras éste éxito, los ejercitos aragoneses ocupan Tudela, Tarazona y toda la comarca del Moncayo, soriana y aragonesa. Tuvo fama de “cruzado”, por lo que estuvo muy influido por la orden militar del Temple y del Hospital. Llegó a ocupar más de 25.000 Km2.

 

ÓLVEGA Y LA LIBERTAD

Para entender la defensa a ultranza de la libertad en Ólvega, en un contexto general, como queda dicho, no sería posible si no nos fijamos a la forma en la que se repoblaron estas tierras de la comarca soriana del Moncayo. La repoblación de éstas zonas, según Jose Luis Martín (Catedrático de la Universidad de Salamanca) se llevó a cabo al estilo aragonés, de tal forma que la población anteriormente existente podía quedarse previo pago de los impuestos preceptivos. De ahí que por ejemplo en Ágreda, haya testimonios directos de la convivencia entre las 3 culturas (cristiana, musulmana, judia).Al ser zonas de riesgo, la repoblación se realizó con hombres libres, aceptaban el riesgo pero tenían garantizada su libertad . De todas formas, es muy posible, además que si hubo repoblación llegada de Tierras Altas (San Pedro Manrique, Yanguas y Magaña) como apunta Manuel Peña, convivió con la antigua población hispano- romana que se había ido adaptando a los distintos cambios y dominios producidos: visigodos y musulmanes. La propiedad en Ólvega, más de 800 parcelas en el término (antes de la Concentración Parcelaría) es un signo claro del reparto de la tierra entre hombres libres.

Es decir, los habitantes originarios de Ólvega, se habían ADAPTADO a las sucesivas dominaciones, permaneciendo sus moradores en el territorio, por lo que es de suponer que, aún contando con las limitaciones de la época, era una población libre que vivía en tierra fronteriza, de ahí su especial situación, y que defendieron, como en 1474, hasta el final su libertad. Tal vez fueron capaces, como apunta Ubieto Arteta, de convertirse al Islam, sin ningún problema, pero eran celosos defensores de sus libertades, en parte porque sus riesgos les costaba mantenerlas. Al ser tierra de Torreones y Atalayas, nuestros antepasados estaban justo en la frontera del Islam y frontera con otros reinos. Tal vez por eso, en 1474 se defendieron hasta el final del acoso del Conde de Medinaceli, y como queda dicho de ahí procede el Escudo de Ólvega y nuestro obligado arraigo a la libertad.

ÓLVEGA Y LA LIBERTAD
“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”

Miguel de Cervantes, “El Quijote”


Nuestros antepasados, como recoge nuestra Historia, y representa el Escudo de Ólvega, prefirieron luchar por la libertad que someterse al vasallaje.

“Ólvega y Agustina de Aragón”

De cómo sus huesos y los de muchos de nuestros antepasados fueron al vertedero

Enlace relacionado: http://members.tripod.com/~gie1808a1814/persones/agustina.htm

En el año 1998 se editó a instancias del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de la localidad de Ólvega, del PP, un folleto turístico, en el que en la página 44 (Ados), figura el siguiente texto que reproducimos literalmente.

En el año 1999, en unas obras de acondicionamiento de la calle que separa la Residencia de la Tercera Edad y la Iglesia Parroquial, financiadas con fondos públicos, en los que participaba el Ayuntamiento, y siendo Alcalde de la Villa, D. Gerardo Martínez (PP), con una absoluta falta de previsión y supervisión, los huesos de nuestros antepasados, y muy posiblemente, también, los del hijo de Agustina de Aragón, pudieron finalizar en el vertedero municipal de escombros ubicado en la zona de Campiserrado o en algunos huertos particulares para abonar la fértil tierra de la zona de la “Puertezuela” u otras. Es importante recoger este hecho, por cuanto si en el futuro aparece algún resto humano en dicha zona, sabemos cuál es su origen.

A pesar de la denuncia pública de los concejales socialistas en el Ayuntamiento en el boletín de información de la oposición “El Ventanal” nº 4 de abril de 1999, un tupido silencio se apoderó de éste singular y lamentable hecho. No cabe ninguna duda que si los responsables municipales hubieran sido socialistas, muchos hubieran pedido responsabilidades de todo tipo, pero hay evidentes “silencios cómplices” que ponen en entredicho cualquier supuesta imparcialidad.

Reproducimos, por su interés, copia del citado boletín.